24 enero 2014

Lenin, según Jokin Apalategi y Paulo Iztueta (última)

Podemos aclarar lo dicho hasta ahora, presentado las soluciones propuestas por Lenin.

IV. Las soluciones.

Hemos venido presentando a lo largo de este capítulo el pensamiento de Lenin acerca de la estrategia a utilizar en la política nacional e internacional y del progreso del mundo en etapas sucesivas. Nos queda por ver el apartado de las soluciones propuestas.

Entre tanto manipulador se agradece
la sinceridad de Apalategi.
Siguiendo la lógica de su visión estratégica, la primera solución es la concerniente a la Internacional comunista que en el lenguaje político se resume en lo siguiente: todas las reivindicaciones democráticas, incluida la reivindicación nacional, deben estar subordinadas a la lucha revolucionaria de masas directamente orientada hacia el derrumbamiento de los gobiernos burgueses y la realización del socialismo (44). Dado que la dictadura del proletariado es un hecho que se impone, resulta que todos los acontecimientos de la política internacional convergen sobre un mismo punto central, es decir, sobre la lucha de la burguesía mundial contra la República soviética rusa (45). Por consiguiente, no puede limitarse, en la hora actual, a reconocer o a proclamar simplemente la unión de los trabajadores de las diferentes naciones, sino que es necesario llevar una política que tienda a realizar la unión más estrecha posible de los movimientos de liberación colonial y nacional con la Rusia de los Soviets (46).

Veamos en concreto qué soluciones propone Lenin sobre los diversos movimientos nacionales. Recordamos que dichas proposiciones son siempre tácticas y que forman parte de la estrategia internacionalista.

Aquí y allá, por doquier, se habla de la autodeterminación. Primeramente vamos a ver cuál es el significado de este concepto en general. Luego distinguiremos tres tipos de autodeterminación: el primero que concierne a los movimientos nacionales dentro de los Estados multinacionales; el segundo, que se refiere a los movimientos nacionales en los países colonizados, y el último, que está en relación con los movimientos que combaten el imperialismo. En un pasaje Lenin define así la autodeterminación: " ... por autodeterminación de las naciones se entiende su separación estatal de las colectividades de nacionalidad extraña, se entiende la formación de un Estado nacional independiente» (47).

Para comprender debidamente esa definición hay que relacionar ese texto con otros afines, ya que Lenin no defiende la autodeterminación, sino a nivel de derechos (48), como se desprende del siguiente texto:
,,,Se nos dice: Apoyando el derecho a la separación, apoyáis el nacionalismo burgués de las naciones oprimidas. (. .. ) Nosotros contestamos: No, precisamente a la burguesía es a quien le importa aquí una solución "práctica», mientras que a los obreros les importa la separación en principio de dos tendencias» (49).

En este otro pasaje concretiza con un ejemplo su postura: "Acusar a los partidarios de la libertad de autodeterminación, es decir, de la libertad de separación, de que fomentan el separatismo, es tan necio e hipócrita como acusar a los partidarios de la libertad de divorcio de fomentar el desmoronamiento de los vínculos familiares» (50).

Veamos más de cerca cuándo admite Lenin y en qué sentido la aplicación del derecho de la autodeterminación. Se reduce a dos casos.

En primer lugar está el caso de los Estados multinacionales. No olvidemos lo que hemos anotado antes sobre la visión etapista de Lenin. Según él, en los países donde el capitalismo se encuentra desarrollado, como por ejemplo en la Europa occidental y en los Estados Unidos, la cuestión nacional resulta totalmente absurda. Si mantuviéramos esta afirmación tendríamos que decir que la cuestión nacional sería igualmente absurda en el caso de Euskal Herria, incluso que ni siquiera debería poder existir. Sin embargo, los hechos están ahí. Contrariamente a la opinión de Lenin, en Occidente constatamos la existencia de Estados multinacionales y de problemas nacionales.

verdadera biblia de los milis en los 70
En segundo lugar tenemos el caso de la Europa Oriental, es decir, el caso de las países donde el capitalismo no está desarrollado todavía. Es aquí donde Lenin admite el derecho a autodeterminarse. No se pueden cumplir en estos países las tareas del proletariado, que son las de alcanzar la transformación democrática burguesa y la de ayudar a la revolución socialista en los demás países, si no se defiende el derecho de las naciones a disponer de sí mismas. Uno de los objetivos más difíciles y más importantes a alcanzar en esta empresa consiste en unir la lucha de la clase obrera de las naciones oprimidas con la de las naciones opresoras (51). La organización estratégica del proletariado de las naciones oprimidas y opresoras debe entenderse, por lo tanto, dentro de la unión más absoluta (52). En el supuesto de que se adoptara la autodeterminación en una perspectiva comunista para resolver el problema nacional, Lenin propone la forma concreta de la Federación. He aquí un texto: « La federación es la forma transitoria hacia la unidad total de los trabajadores de las diferentes naciones. Está demostrada ya la utilidad de la federación tanto en las relaciones de la R.S.F.S.R. con las otras Repúblicas soviéticas (de Hungría, de Finlandia, de Lituania en el pasado; de Azerbaidjan y de Ukrania en la actualidad) como en el seno mismo de la R.S.F.S.R. respecto a las nacionalidades que no tenían antes ni existencia particular en tanto que Estado, ni autonomía como, por ejemplo, las Repúblicas autónomas de Bachkiria y de Tartaria, creadas en los años 1919 y 1920 dentro de la R.S.F.S.R.,. {53).

En tercer lugar analizamos el caso de los países colonizados o semicolonizados. Es el segundo caso donde se reconoce el derecho a la autodeterminación. Los socialistas tienen que admitir que estas naciones colonizadas tienen el derecho de disponer de sí mismas, incluso tienen que apoyar a los elementos más revolucionarios de los movimientos democráticos burgueses que luchan por la liberación nacional y en contra de los poderes imperialistas que los oprimen (54). Hay que tener en cuenta que Lenin habla de unirse con los elementos más revolucionarios y no de adoptar la lucha de liberación nacional en sí. Respecto a la finalidad de la Internacional comunista dice:
La Internacional comunista no apoya los movimientos democráticos burgueses de las colonias y de los países subdesarrollados, sino bajo la condición de que los elementos de los futuros partidos proletarios, aparentemente comunistas, sean agrupados y educados en todos los países subdesarrollados de acuerdo con el espíritu de sus tareas particulares, tareas de lucha contra los movimientos democráticos burgueses. La Internacional comunista debe concluir una alianza temporal con las democracias burguesas de las colonias y de los países subdesarrollados, pero sin fusionar con ellos, manteniendo con firmeza la independencia del movimiento proletario, incluso en su forma más embrionaria” (55).

En cuarto lugar se plantea la cuestión nacional en los pueblos sometidos al imperialismo. Aquí aparece la tercera posibilidad de autodeterminarse. Este es el caso de los Estados nacionales y multinacionales donde las relaciones de producción de las masas campesinas tienen un carácter feudal o semi-feudal. Retengamos la diferencia que existe entre estos pueblos y aquellos que están sometidos al colonialismo. En efecto, aquéllos jamás alcanzaron la forma estatal; éstos, sin embargo, sí. Allí donde predominan las relaciones precapitalistas, la política de la Internacional comunista consiste en hacer propaganda en favor de los Soviets de los campesinos en los países subdesarrollados y en crear Soviets de obreros (56).

Para terminar, citamos una frase que concluye uno de los trabajos de Lenin. Pensamos que resume bien claro su pensamiento: "Es imposible hacerse con la victoria sobre el capitalismo sin un libre esfuerzo hacia la unión y la unidad del proletariado y, consecuentemente, de todas las masas trabajadoras de todos los países y de todas las naciones del mundo» (57).

La tarea proletaria es de incumbencia estratégica; todo el resto, incluida la cuestión nacional, reduce Lenin a las cuestiones relacionadas con problemas tácticos y de alianzas. Sin embargo, en la última etapa de su vida, Lenin acordaba una importancia cada vez mayor en su actividad política a estas realidades y, en particular, a la cuestión nacional.

(45) Id., cap . Premiere ébauche des Theses ... p. 24. (46) Id., p. 24.
(47) «Obras escogidas-, op. cit., pp. 618-619. (48) Id., p. 631.
(49) Id., p.631.
(50) Id., p. 641.
(51) "Sur les questions nationale et coloniale», cap. "La Révoluution socialiste et le droit ... », pp. 12·13.
(52) Id., p. 8.
(53) Id., cap. "Premiere ébauche des theses ...• , p. 25. (54) Id., cap. "La Révolution 'Socialiste et.. .• , p. 13.
(55) Id., "Premiere ébauche des theses ... ", p. 29.
(56) Id., "Rapport de Ja Commission nationale et coloniaJe", p. 36. (57) Id., "Premiere ébauche des theses ... D, p. 30.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cambiad el link del libro de Jim Washington:

https://mega.co.nz/#!eVB1VBRC!apkhLRmmO66_bGRHXaFgeFX7B4I2Exex4ZEtXBjR6yo

Anónimo dijo...

que pena, todos debatiendo sobre el salsa rosa pero no debatis sobre este texto tan interesante.
y luego ponemos a parir a salsa rosa,,,,,ya ya